Harajuku y Shinjuku en un dia
¡Che, preparate para un día a pura aventura en Tokio! Agarrate fuerte que acá te va una guía para que la pases bomba, ¡ideal para chicos y grandes!
¡Arrancamos el día con todo en Harajuku!
Para empezar el día con toda la energía, bien tempranito vamos a tomar el tren o el metro que nos deje en la estación de Harajuku (la Línea Yamanote por ejemplo). Por ahí los mapas te dicen que te bajes en Yoyogi, pero a mí me gusta más Harajuku. Me parece que es el punto de partida perfecto para lo que se viene!
El Santuario Meiji Jingu: Un Respiro Verde en la Ciudad
Cuando lleguemos a Harajuku, seguimos las indicaciones para salir hacia el Santuario Meiji Jingu. Si no te dio tiempo de desayunar, ¡tranqui! Hay un puestito de café justo a la entrada para cargar pilas.
Lo primero que te va a sorprender es un "tori" inmenso de madera, es la puerta de entrada a la zona del santuario. Es un portal que te lleva a un camino ancho y súper agradable en medio del bosque. (Es tan fácil de recorrer que hasta podés ir con silla de ruedas o muletas). A mí, este bosque me hizo acordar a casa, ¡es que uno de los árboles más viejos está cubierto de jazmín y huele a hogar! ¡Una belleza!
Más adelante, te vas a topar con una pared llena de barriles de sake, se llama “kazaridaru” Estos barriles son un regalo de los productores para honrar al Emperador Meiji y a su esposa Shoken. Además, simbolizan la conexión entre Japón, sus tradiciones y el shintoismo. Pensá que el sake siempre está presente en las fiestas y rituales, uniendo lo festivo con lo espiritual.
Y para que veas los alcances internacionales del Emperador Meiji, famoso por abrir las puertas de Japón al mundo, justo enfrente hay otra pared, pero esta vez con barriles de vino! Son un regalo de los productores franceses de Borgoña, en honor al Emperador que fue un gran fanático y propulsor del vino francés en Japón.
Siguiendo el sendero, vamos a llegar a la entrada principal del santuario, ¡que es majestuosa! Es uno de los toris más altos de todo Japón. Al fondo, vas a ver la zona principal del santuario.
A la izquierda, vas a encontrar dos árboles de alcanfor unidos por una cuerda. Se dice que el Emperador Meiji y la Emperatriz Shoken se querían mucho y eran un ejemplo de amor para su gente. ¡Estos árboles los representan y simbolizan la armonía en el matrimonio! (Acá es tradición pedir por la buena fortuna en el matrimonio).
Del otro lado, hay un lugar donde podés escribir tus deseos y dejarlos en un buzón. Después, los religiosos los recogen y piden por todas esas intenciones. (¡Acordate de dejar una pequeña donación!).
Este santuario es súper visitado, así que si venís un fin de semana, por ahí tenés suerte y ves alguna ceremonia de matrimonio o la presentación de los chicos. Siempre con respeto a la privacidad, es re interesante ver estos rituales y las vestimentas tradicionales.
Cuando salgamos del santuario, hay una casita chiquita donde tenés que ir si estás coleccionando el Goshuin. (¡Ojo! El Goshuin es un recuerdo escrito a mano con tinta china y sellos, que se colecciona en unas libretas especiales. ¡Es como un diario de la pergrinacion por los templos de Japón!).
Para volver, seguí el camino de regreso por donde vinimos (¡ojo! Si te vas para el otro lado, llegás al Parque Yoyogi,- que también es hermoso).
Takeshita Dori: ¡El Corazón Kawaii de Tokio!
Cuando lleguemos de nuevo a la estación de Harajuku, la rodeamos, cruzamos la calle llena de tienditas, ¡y lo que vas a ver de frente es la entrada a Takeshita Dori!
Esta calle es única en su tipo. Es el corazón de la cultura Kawaii (¡todo lo que es lindo y tierno!). Vas a sentirlo desde el principio, porque para entrar pasas por un arco con un unicornio y un montón de globos de colores. La calle es peatonal y tiene de todo: ropa, zapatos, juguetes en cápsulas chiquitas, ¡y un montón de cafés donde podés jugar con mascotas! Hay uno donde podés interactuar con cerditos mini, otro con perros de razas variadas, ¡e incluso uno con nutrias!
En Takeshita Dori también hay puestos de comida (¡vas a ver unos algodones de azúcar gigantes en forma de cono y de colores pastel!). ¡Hay una vibra re diferente y alegre. Mucha gente fanática de esta cultura va vestida para la ocasión y pasa horas acá. La calle no es muy grande, así que recorrerla no toma mucho tiempo si solo querés ver las tiendas por fuera y entrar a uno que otro local.
Para comer, hay opciones de restaurantes, algunos de cadena como el Ippudo (que está a la entrada de la calle, y es una de mis cadenas favoritas), y también otros restaurantes, tanto en esa calle como en la que está frente a la estación de tren.
Shinjuku: Luces, Jardines y el Gato Gigante
Después de toda la onda Kawaii, vamos a tomar el tren para ir a la estación de Shinjuku. Es un viaje cortito, están súper cerca, por eso conviene hacer los dos paseos en un día.
Cuando te bajes, salí por la puerta C2 y caminá unos 500 metros a la izquierda, hasta llegar a la entrada del Jardín Nacional Shinjuku Gyoen.
¡Este es un área verde maravillosa! Vas a poder relajarte caminando por los senderos, rodeando los estanques de agua y viendo una variedad de árboles y plantas. Si vas en epoca de floracion de los arboles de Cherry Blossom, es un lugar espectacular para verlos. Dentro del parque hay algunos lugares donde podés tomar algo refrescante, ¡e incluso un Starbucks!
Después de sentarte y descansar un ratito, absorbiendo la energía relajante de este lugar, regresamos hacia el corazón de Shinjuku.
Shinjuku de Noche: ¡Godzilla y el Gato 3D!
Vamos a pasar por Isetan, una tienda departamental gigante. Tambien pasaremos por varias tiendas de marcas conocidas, de ropa, juguetes, cosmeticos, etc. Luego, nos vamos a dirigir hacia Kabukicho (el famoso distrito rojo). En la esquina del Don Quijote de Kabukicho, vas a ver, al fondo, la famosa imagen de Godzilla ¡en lo alto de un edificio! No hace falta que te metas mucho en Kabukicho, a esta hora ya vas a estar cansado de todo el recorrido del día y en mi opinión personal vale mas la pena ir al siguiente punto.
Por eso, te recomiendo que pongas en tu mapa “Cross Shinjuku Vision”, te va a llevar al edificio ubicado a unos 300 mts. y que está frente a una de las entradas de la estación. Ahí vas a ver una proyección en una pantalla gigante de un gato en 3D ¡Es una experiencia increíble! El mejor lugar para verlo es desde la vereda de enfrente, a la entrada de la estación de Shinjuku. Es realmente impresionante, y vas a saber que llegaste cuando veas a un montón de gente mirando para arriba.
Si ya es hora de cenar, en Shinjuku tenés un montón de opciones. En Tokio, la verdad, nunca te faltan alternativas de comida para todos los bolsillos, en cualquier zona que pares a comer. ¡Así que disfrutá de una cena deliciosa después de un día ajetreado!
Volviendo a la estación, podemos tomar el tren de regreso a tu alojamiento. ¡Así termina un día con un montón de experiencias distintas! Desde una visita espiritual, pasando por un jardín relajante, una calle llena de onda Kawaii, ¡y hasta el barrio rojo!
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